jueves, 4 de junio de 2020

LECCIÓN 3. ¿Es percibida la muerte de igual modo en el mundo como en la Iglesia?




El asunto de la muerte es algo que marca la vida de todo ser humano, al punto que en la mayoría de las culturas han echado mano de acompañar la muerte de los suyos con ritos que en cierto sentido tratan de explicar el misterio.





No obstante, la sociedad actual se esfuerza por no prestar atención a la muerte, busca los medios para ritualizar otros momentos de la vida del individuo, así vemos como se ritualiza la primera relación sexual, el éxito económico de un negocio, el triunfo de la selección nacional de fútbol; todo muestra la ritualización de lo banal ante lo verdaderamente significativo.


“No habiendo podido los hombres curar la muerte han imaginado para volverse dichosos no pensar en ello”. Pascal


Para Pascal la muerte se convierte en algo evasivo, el hombre huye del dolor y se vale de subterfugios para creer que  lo tan temido nunca llegará, como si no hablar del tema produjera su desaparición.

 
En la vida cotidiana es común escuchar frases de consuelo:

Tranquila ya está mejor, esa es la voluntad de Dios, se lo llevó porque lo quería con Él”Una idea muy generalizada que va en contra de la Revelación, la Sagrada Escritura afirma “Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva. Convertíos de vuestra mala conducta. ¿Por qué habéis de morir casa de Israel? (Ez 33,11) 



Otro elemento muy común ante el temor a la muerte hace más que anhelar los bienes futuros, que los muertos vuelvan con nosotros; que su retorno a la vida sea una continuidad sin cambios.

 
 











Una canción del cantante mexicano César Costa expresa “¿porqué se fue y por qué murió?. ¿Por que el Señor me la quitó?”, mostrando así la actitud egoísta por la muerte de un ser querido. Por lo general se escuchan frases como “ahora que hago yo sin ….”, claro ejemplo de condicionar la vida en función de la existencia del otro, pensamiento que trae al suelo todo el mensaje del cristianismo porque deja de lado el mensaje kerigmático de la resurrección de Cristo.


El Magisterio de la Iglesia ofrece al ser humano la interpretación correcta ante el misterio de la muerte, “Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. La fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado. Dios ha llamado y llama al hombre a adherirse a El con la total plenitud de su ser en la perpetua comunión de la incorruptible vida divina. Ha sido Cristo resucitado el que ha ganado esta victoria para el hombre, liberándolo de la muerte con su propia muerte. Para todo hombre que reflexione, la fe, apoyada en sólidos argumentos, responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro del hombre y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de una comunión con nuestros mismos queridos hermanos arrebatados por la muerte, dándonos la esperanza de que poseen ya en Dios la vida verdadera” (GS18)


La Iglesia como maestra que es, nos enseña en la liturgia del prefacio I de difuntos las palabras más acertadas ante la muerte, “En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, a quienes la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad. Porque para los que creemos en ti, la vida no termina, sino que se transforma, y al deshacerse esta morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo”.(CEE, 1988, p.1115)


La Sagrada Escritura muestra la verdad ante el miedo a la muerte inserto en el ser humano, este procede de su condición pecadora y de la cual el diablo ha tenido un papel preponderante.



“Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo, y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban sometidos a la esclavitud” (Hb 2, 14-15).



“Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen” (Sab 2,23-24) 






"El libro de la Sabiduría utiliza el término aphtharsia (incorruptibilidad) como un presupuesto de la inmortalidad. Lo que en Gn3 se decía de la prohibición de acceder al árbol de la vida y la expulsión del paraíso, sugiriendo un estado original de vida plena, se afirma ahora en lenguaje filosófico. El tema del hombre creado a imagen de Dios (Gn 1, 26) encuentra una nueva formulación. La imagen de Dios está referida a la eternidad divina, de la cual el hombre participaba en los orígenes" (Lona, 2008, p. 92)

 

Ante tal panorama el ser humano no debe rendirse a las asechanzas del pecado, la Iglesia manifiesta que “el misterio del hombre se esclarece en el misterio del verbo encarnado” y “aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Espíritu que habita en vosotros" (Rom 8,11). Urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar, con muchas tribulaciones, contra el demonio, e incluso de padecer la muerte. Pero, asociado al misterio pascual, configurado con la muerte de Cristo, llegará, corroborado por la esperanza, a la resurrección” (GS22).


El mensaje esperanzador del Concilio Vaticano II permite al hombre encuentrar el rumbo hacia donde dirigir su existencia, Cristo como cabeza de la Iglesia es quien muestra el camino que seguirán todo el que se mantenga unido a él, es la prenda de salvación que Dios nos regala no para tener la mirada puesta en él como si de un gurú o chaman se tratara sino como el mismo Cristo como camino, verdad y vida (Jn 14,6).


Uno de los mensajes del cristianismo primitivo que más caló en los romanos fue que no temían a la muerte. Por tanto se convirtieron en un grupo de cuidado pues el Imperio no encontró un  factor más disuasivo que la muerte. San Ignacio de Antioquía pensaba “es mejor morir para Jesucristo que reinar sobre los confines de la tierra”.


Fue tanta la influencia cristiana que los camposantos cambiaron de nombre, en la cultura romana los llamaban “necrópolis” palabra griega que significa “ciudad de los muertos”; y pasaron a tomar el apelativo de “cementerio” cuyo significado es “dormitorio”. Desde los orígenes el cristiano muere de modo diferente porque la muerte es una pascua, su escatología no es una reflexión por un destino final incierto sino toda una teología de la esperanza, replanteando toda la vida porque saber qué hay después de la muerte influye en cada circunstancia de la vida.


La Escatología es una reflexión creyente acerca del misterio de consumación que Dios tiene reservado para la humanidad y el cosmos, es decir abarca la totalidad de la creación. No habla del fin del mundo sino de consumación que forma parte de una meta perfectamente definida porque fue directamente marcada por Jesucristo en su paso por la tierra y en su resurrección. No ninguna alusión a la destrucción de la vida personal ni de la historia sino referencia a un “telos”, una meta o finalidad concreta.


Por otra parte, el existencialismo ateo se desvincula totalmente de la esperanza cristiana al plantear que puesto “es absurdo vivir, también es absurdo morir”, define al ser humano como un “dasein”, un estar ahí sin más, un ser arrojado, botado sobre la existencia.




Para el existencialismo de Heidegger y posteriormente Sartre, discípulo de Heidegger, al ser humano lo que le queda es usar su libertad para encontrar sentido, toma las decisiones de forma autónoma, él mismo y nadie más decide qué hacer con su existencia, eso sí bajo premisa que es un ser abandonado al azar frente a una realidad impredecible.



El hinduismo presenta otra cosmovisión de la vida y la muerte, una visión cíclica de la realidad en la que la historia se curva sobre sí misma al punto que la llegada es también el punto de partida, no hay una meta (“telos”) ni tampoco un inicio (“arche”), la vida individual dentro de la visión hindú ingresa en ese ciclo.


Brahma es el gran ser del que emanan todos los seres, todo sale de él y regresa a él sucesivamente en un ciclo que dura millones de años. Cada vida humana está regida por la “ley del Atma”, es la chispa de Brahma que existe en cada ser humano, la que le permite redirigirse hacia Brahma. Una vez hecho el ciclo esa “atma” será determinada por el karma en la elección del cuerpo en que retornará a la vida de acuerdo a como haya vivido la compasión en la vida pasada  en la vida que me correspondió vivir. Si hago actos compasivos me cargo de Karma pero por cada mal acto se me resta el karma, y de ello depende mi vida siguiente.


Para acabar ese proceso el ser humano debe purificarse, desprenderse cada vez más de mi propio yo. El momento culminante será cuando me vea libre de mi yo, a ese momento se llama “moksha”es decir mi liberación total. Una vez logrado eso me vuelvo  Brahma.





Preguntas que genera el tema:

- Si la muerte entró por la envidia del diablo ¿qué envidiaba el diablo al ser humano?

- Si para el existencialismo el hombre es un ser "arrojado" ¿no es contradictorio que se pregunte y trabaje en su proyecto de vida al ser el único responsable de su vida? pues el hecho de ser eyectado le resta toda dignidad y por ende derecho de construirse a sí mismo.




Fuentes  complementarias:


Conferencia episcopal española [CEE], (1989). Nuevo Misal del Vaticano II. Bilbao : Ediciones mensajero.

Constitución Pastoral Gaudium et Spes.


¿Qué es el Dasein?

Lona, H. (2008). ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?. Buenos Aires: Editorial Claretiana.

Las costumbres y ritos fúnebres de los romanos.





LECCION 2. ¿Qué es la muerte en el pensamiento filosófico?



En el primer foro del curso desarrollamos el tema de cómo son los ritos fúnebres en algunas culturas, los compañeros de curso hicieron comentarios y aportes interesantes, algunos desconocían hasta el significado de prácticas realizadas en nuestra sociedad.


Un detalle interesante mencionado por el profesor Jafet fue el origen de la practica del novenario. Un asunto originado por necesidad jurídica, pues resulta que en la época cesaropapista cuando el Papa moría se estipulaban nueve días para que los todos los jefes confirmaran la muerte del Pontífice; por cuanto el Papa era el único con la facultad de nombrar reyes, con esta práctica se atestiguaba si verdaderamente había fallecido. Los nueve días era el tiempo en que el representante del reino más lejano tardaba en  llegar. La vela del Papa era de índole pública, de ahí surge la idea de descubrir al muerto (idea romana-occidental); curiosamente al  mantenerse el cuerpo en exposición da origen a los ministerios del quitamoscas y del incensario quienes colaborában a que las molestias de la descomposición del cadáver fueran más llevaderas.


 
 





El deterioro del cuerpo es una de los signos más fuertes al llegar la muerte. San Agustín dijo "el hombre comienza a existir en en la muerte desde el momento en que comienza a existir en el cuerpo". 

La muerte es algo de lo que no se puede tener escapatoria, somos materia y como tal estamos siempre en proceso de deterioro, de caducidad.


 
"La postura clásica ha insistido en la muerte como separación del cuerpo, y, sobre esta base, se ha centrado en las pruebas de la inmortalidad y en el estudio del alma después de la muerte. Esta postura es muy válida pero no está exenta de dificultades. La primera parece limitar la muerte al cuerpo; él sería principalmente quien sufriría en la muerte mientras el alma quedaría libre. Cicerón lo sintetiza de manera certera: "Tú no eres mortal, sino que lo es tu cuerpo" (Burgos, 2010, p. 136).


Sin embargo, la actitud que  tenga hacia la muerte determina el modo de vivir. Por ejemplo Kant afirmó la necesidad de una proyección más allá de la muerte para tener un principio ético de vida, es decir los actos del ser humano deben proyectarse hacia algo más allá de él para ordenar sus actos.. Eso sí, Kant no entra en el conflicto de si hay algo después de la muerte para poseer un principio ético de vida, a esto lo denomina la razón práctica.

 
Immanuel Kant



La vida no puede regirse por principios pasajeros, todo es transitorio. Hay que tener claro que Kant piensa en principios metahistóricos y no metafísicos. 

Partiendo de Kant, Hegel elabora su dialéctica asegurando que hasta los principios son caducos, no busca la verdad real sino que busca establecer su pensamiento de la mano de un principio que logre imponer. 




 

 
Mas recientemente, en el siglo pasado; Heidegger representante del existencialismo trascendental sostuvo, “conquistar la muerte es conquistar la vida”. La muerte es un componente esencial de la vida, es lo que da a la vida su definición. Son expresiones existencialistas aquellas como “lo único seguro la vida es la muerte”, ya que el saber que vamos a morir nos ratifica el hecho que estamos vivos.
 

Martín Heidegger



Por su parte, Jean Paul Sartre, existencialista que ha ejercido mucha influencia en la sociedad sostiene que “lo único que tenemos es la existencia”, y por tanto preguntarse por las realidades futuras es una pérdida del tiempo. Su pensamiento proclama “así como la existencia no la pedí tampoco tengo que pedir permiso para morir”.


Unamuno es un filósofo que confunde con su pensamiento pues nunca se declaró cristiano pese a que “comulgaba” con algunos principios del cristianismo. Consideraba que la muerte es algo definitivo, aunque consentía la idea que nuestra identidad que sobrevive a la muerte es necesaria para morir.


Para Unamuno la muerte es el acto más solitario del ser humano. Yo solo yo es el que la experimento y ahí acaba todo. Afirma que desde la razón la inmortalidad no se sostiene por ser un tema que se halla fuera de su campo de acción.


         
Miguel de Unamuno








Afirma Unamuno: "Racionalmente carece de sentido hasta el plantearlo. Tan inconcebible es la inmortalidad del alma como es, en rigor, su mortalidad absoluta. Para explicarnos el mundo y la existencia -y tal es la obra de la razón- no es menester supongamos ni que es mortal ni que es inmortal nuestra alma. Es, pues una irracionalidad el solo planteamiento del supuesto problema" (López, 2007, p. 93)
 


En la Antigüedad se consideró que la mejor forma de luchar contra la muerte era no pensar en ello, la muerte no es nada con respecto a nosotros. Para Joseph Ratzinger esta idea es actual, el tabú de nuestra sociedad es no hablar de la muerte; los padres de familia se valen de cualquier figura para evadir y no profundizar con sus hijos acerca de la muerte, prueba muy clara de ello es la conocida película “Coco” de Disney, al poner de manifiesto la evasión de la muerta al presentarla como algo casi que irreal mientras la familia no olvide a sus difuntos.


Joseph Ratzinger





Ratzinger también expresa, “cada día que pasa es un triunfo de la muerte sobre la vida”, pues cada día que pasa la cosas van perdiendo su consistencia. El ser humano es el único ser que sabe que va a morir.

La sociedad actual se rinde ante la frase “Carpe Diem, Tempus Fugit”- “Vive cada momento, el tiempo vuela”, vive inmersa en que lo importante es el ahora sin preocuparse por el futuro. No piensa en lo que vendrá mañana, que busque cómo se las ingenian las generaciones futuras eso será problema de ellos no de nosotros.



 
 

Para Motlmann, teólogo protestante, una sociedad que reprime la muerte es una sociedad que no reaccionará ante ningún sufrimiento. Una sociedad que no afronta el dolor, la enfermedad, que para ser feliz ve de lejos al que sufre. Será una sociedad que lo único que piensa es en vivir el momento.




En fin, la muerte ha sido el enigma de todos los tiempos. La filosofía ha tratado de encontrar una explicación que calme la incertidumbre, para algunos pensadores el ser humano pervive de alguna manera después de la muerte; en cambio otros plantean que no hay nada, una vez muerte no queda rastro de la persona. Curiosamente el cristianismo se ha servido de algunas ideas del pensamiento antiguo para elaborar y superar el concepto de muerte, tras el advenimiento en la carne del único y verdadero Dios vivo cree pronfundamente que la esperanza no es tener confianza en algo que vendrá sino comprender la vida presente como preambulo del mundo futuro, de manera tal que esta vida vale la pena vivirla sin caer en la indiferencia. Cierro con palabras de Joseph Ratzinger :
 
"La inmortalidad no se debe al propio esfuerzo, y, aunque es don de la creación, no se trata de algo sencillamente dado en el plano natural; si, no obstante, se reduce a esto, entonces se convierte en perdición. La inmortalidad se apoya en una relación que se nos regala, y precisamente así representa una exigencia para nosotros mismos" (Ratzinger, 2007, p. 174).
 


Preguntas que genera el tema:

¿Por qué el pensamiento generalizado que la muerte ocurre al final de muchos años, y no como algo presente desde el inicio de la existencia?

¿Cómo cambiaría el comportamiento del ser humano si no muriera?

¿Logra responder la filosofía al anhelo de trascendencia del ser humano? 

 
 
Fuentes complementarias:


Burgos, J. (2010). Antropología breve: Manuales de filosofía. Madrid: Editorial Palabra.
 
López, A. (2003). Cuatro filósofos en busca de Dios. Madrid: Editorial Rialp.

Ratzinger, J. (2007). Escatología, La muerte y la vida eterna. Barcelona: Editorial Herder.

         ¿Qué es la muerte?¿Cuál es la relación entre la filosofía y la muerte?

https://www.youtube.com/watch?v=8RyvvLu-TcE





miércoles, 20 de mayo de 2020

LECCIÓN 1. ¿Cómo será el curso de Escatología-II Cuatrimestre 2020?



El curso de Escatología del II Cuatrimestre 2020 se desarrollará de manera particular. En vista de las restricciones a las que nos obliga la pandemia del Covid19, las sesiones de clase serán por medio de videoconferencia. El Pbro. Jafet Peytrequin desarrollará el tema haciendo uso de plataformas como Zoom, Microsoft Teams,Kahoot, Plaforma Moodle.

La primera sesión se realizó el sábado 16 de mayo, en fiel seguimiento a las disposiciones de la Universidad Católica de Costa, se dio lectura al programa del curso, se evacuaron dudas y posteriormente se hizo una breve introducción por los recursos virtuales que se usarán en el curso, de manera tal que quienes no estuvieran familiarizados con los recursos tecnológicos tuvieran un primer encuentro.

Después se llevo a cabo un ejercicio muy interesante, utilizando la aplicación Kahoot el profesor elaboró una serie de ideas que fueron puestas a consideración de los alumnos para que determinaran con su criterio propio si las expresiones reflejaban el pensamiento cristiano o no, todas haciendo referencia de alguna manera a la muerte y la vida después de morir.

Entre las expresiones que analizamos:

- A los vivos se les debe respeto, a los muertos nada más que verdad.

- Lo terrible no es la muerte, sino saber que vamos a morir.

- El hombre siempre muere antes de haber nacido por completo.

- El temer a la muerte es hacer demasiado honor a la vida.

- Morir, no. Sólo existe la muerte en el completo olvido de tu recuerdo en la persona que más te ama.

- La muerte nos sonríe a todos así que devolvámosle la sonrisa a la muerte.

- Nacer es lo mejor que ha podido pasar. Por muy mal que te vaya, no desees jamás morir... no merece la pena.


Después de reflexionar en grupo entre compañeros y docente llegamos a conclusiones muy aleccionadoras originadas en la Iglesia que, como madre y maestra, nos enseña que la vida del creyente se desarrolla en clave performativa, es decir que la vida cristiana se construye en cada instante de nuestra existencia y que la muerte no debe verse como enemiga sino como parte de ese proceso de plenitud al que está llamado el cristiano, la vida eterna.

Toda la vida del ser humano se sustenta sobre la una única verdad, hay vida después de la muerte. La verdad perfecta del cristianismo es Jesús (camino, verdad y vida), porque con él se inaugura una nueva creación un nuevo génesis. Fundamentándose en  la muerte y resurrección de Cristo la Iglesia proclama que "la vida no termina sino que se transforma". Por tanto:


"Si hay vida después de la muerte estamos viviendo para la vida".








LECCIÓN 13. ¿Cómo será la resurrección de los muertos?

La lección pasada concluye con una idea totalmente nueva para la mayoría de los cristianos: “Dios no condena a nadie, es el mismo hombre qui...